sábado 14 de abril de 2012
No hubo diálogo ni mediación luego de cuatro días encadenados a los portones de la estatal CVG Refractarios, antigua Cerámicas Carabobo. De los cinco trabajadores atados con cadenas a las puertas de la fábrica, tres iniciaron ayer en la mañana una huelga de sangre.
Con vías colocadas en brazos y manos, los trabajadores radicalizaron la solicitud de destitución de la junta directiva y arranque de la planta, paralizada desde hace un mes, derramando sangre.
En la noche del jueves, acudió al portón de la estatal la diputada del Consejo Legislativo de Bolívar, Miriam Reyes, quien se comprometió a mediar y dar una respuesta a la solicitud de los trabajadores. Pero en la mañana de ayer no habían recibido respuesta.
Los trabajadores se encadenaron debido al deterioro de la industria, que cuenta con 500 mil toneladas de ladrillos refractarios en patios sin comercializar, mientras -critican- el Ejecutivo avala la importación de refractarios para la industria siderúrgica, cementera, entre otras.
"Si no recibimos respuesta viajaremos a Caracas y haremos la huelga de sangre en el Ministerio. Ya tenemos tres años y 11 meses y la empresa no ha sido puesta en marcha, necesitamos que traigan materia prima y los aditivos para producir", señaló Alexis López, secretario general del Sindicato de CVG Refractarios, quien participó en la huelga, junto a Fernando Cordero y Andrés Ambard.
El secretario de Trabajo y Reclamo de CVG Refractarios, Douglas González, manifestó que han ido a las autoridades competentes para sacar la empresa adelante "y llevar el sustento a la casa de nosotros y nada, es una burla constante. Llegamos a un límite".
"Hacemos un llamado al ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, y al presidente para que se aboquen a esta problemática", indicó el trabajador Andrés Marcano.
La antigua Cerámicas Carabobo fue nacionalizada en mayo de 2009 con apoyo laboral. Cuenta con capacidad de producción de 20 mil toneladas de piezas refractarias al año.
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