domingo, 19 de julio de 2015

Reimpulso de empresas del Estado demanda capital privado

domingo 19 de julio de 2015

La reactivación y el reimpulso de las unidades productivas que conforman el Sistema Presidencial de Empresas Recuperadas, Ocupadas, Nacionalizadas, Creadas y Aliadas (Ronca) es clave para el país porque permitiría apuntalar la producción nacional, incrementar la oferta de bienes y disminuir la cantidad de divisas que se destinan a las importaciones de distintos productos cuya materia prima está disponible en el país.

Sin embargo, la realidad del sistema es compleja porque está constituido por 500 empresas de las cuales la mitad se encuentra en un nivel de rentabilidad alta o moderada, en tanto que la del resto es baja, según el comisionado presidencial para el Ronca, Juan Arias.


Las empresas ocupadas se encuentran en el segundo grupo y entre las razones mencionadas por Arias figuran motivos legales, como litigios en cuanto a la propiedad y problemas de operatividad, aspecto este que, en algunos casos, es producto de los niveles de obsolescencia de la maquinaria que poseen.

La figura de ocupación de las empresas, de forma temporal o definitiva, como mecanismo para defender a los trabajadores y evitar el cierre de las fuentes de empleo se encuentra contemplada en el artículo 148 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras y se otorga la competencia de intervenir de oficio o a petición de la propia compañía al ministerio competente en el área.

Con la participación de los trabajadores de empresas como Cantv, Pdvsa, Diana, Invepal y Lácteos Los Andes, entre otras, el despacho representado por Arias elaboró, a solicitud de la Presidencia de la República, el Plan de Crecimiento y Expansión Económica Hugo Chávez Frías 2015-2016.

El documento plantea ocho objetivos estratégicos: impulsar en el Ronca el Modelo de Gestión Socialista Bolivariano, crear un escudo financiero productivo, promover la articulación entre las empresas que conforman el sistema, asegurar la disponibilidad de materias primas y suministros, mejorar el salario real y las condiciones de trabajo, aumentar la capacidad utilizada de las distintas plantas, disminuir el componente importado y fomentar las exportaciones.

Arias asevera que la construcción del modelo productivo socialista bolivariano debe ser una creación colectiva de los trabajadores “comprometidos con la transformación del modelo rentístico petrolero, improductivo y dependiente por uno productivo eco-socialista, sustentable, profundamente humano, respetuoso de la naturaleza y de la preservación de la vida en el planeta”.

Sin embargo, las empresas del Ronca requieren recursos para mejorar su situación financiera. Entre las alternativas planteadas por el despacho presidencial para lograr ese objetivo figura estimular la participación de empresarios privados a través de la colocación de acciones en la Bolsa Pública de Valores Bicentenaria, proceso que se adelantaría este mismo año.

“No le tenemos miedo a la incorporación de privados al sistema. Se trata de establecer reglas muy claras, donde sean los trabajadores quienes dirijan los procesos con métodos adecuados, porque un trabajador por sí mismo no es un virtuoso ni el empresario un canalla. Hay muchos mitos creados que nos hacen daño”, sentenció Arias. 

El comisionado presidencial considera que es un buen momento para apostar por Venezuela. Además, estima que hay problemas -tanto coyunturales como estructurales- cuya solución requiere el concurso del sector privado.

El representante del Ronca se ha reunido con hombres de negocios agrupados en la Confederación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Confagan), Empresarios por Venezuela (Empreven) y Fedeindustria, “y otros que no son enemigos del socialismo”. Igualmente, ha sostenido encuentros con los trabajadores y gerentes de empresas del Ronca. 

Las trabas. El diagnóstico del sistema ha permitido determinar el estado financiero en el cual se encuentran las empresas administradas por el Estado y cuáles son las principales trabas que inciden en su funcionamiento.

Entre las conclusiones que arrojó el estudio, figura la necesidad de que cada una de las unidades productivas que conforman corporaciones, por ejemplo, la Corporación Venezolana de Alimentos, tenga su propia administración. “Actualmente, con la centralización administrativa se dificulta establecer una visión específica de la rentabilidad de cada uno de los negocios y puede suceder que las unidades en mal estado arrastren a las que están bien financieramente”, reveló Arias.

El análisis dejó en evidencia que entre las empresas que están en peor situación se ubican las del sector agropecuario. Sin embargo, Arias estimó que no ha sido por falta de voluntad política, pues se trata de “una actividad a la que el presidente Hugo Chávez destinó gran cantidad de recursos”. “Creo que nos equivocamos, por ejemplo, en las estructuras que se crearon para impulsar los proyectos”, afirmó.

Otro error que ha afectado las empresas del sector es el hecho de que los sueldos de los trabajadores no están asociados a la producción, lo cual no estimula la productividad y debe ser corregido.

Desde el punto de vista del comisionado, la situación se ve agravada porque algunas organizaciones que deberían estar dedicadas a impulsar la productividad se encuentran desbordadas por el burocratismo y la ineficiencia administrativa. “Esta realidad se refleja en hechos como no suministrar equipos e insumos a las empresas adscritas en los lapsos previstos y la naturaleza no perdona. Es necesario admitir y corregir las ineficiencias de manera urgente”, manifestó. 

Otros problemas que repercuten negativamente en el desempeño de las empresas son la escasez de divisas y las demoras en la entrega misma; las dificultades para resolver los requerimientos de transporte, envasado y empaque; la capacidad ociosa que en algunos casos se ubica en 90%; el contrabando y el acaparamiento de materia prima; la obsolescencia de algunas maquinarias, además de la desarticulación entre las mismas unidades, que trae como consecuencia que aunque algunas produzcan lo que otras requieren, las últimas prefieren importar con dólares del Estado. 

Para el representante del sistema Ronca, “la regulación de precios también ha causado un gran daño porque se ha implementado con poca eficiencia. Con la inflación, los costos superan con rapidez los precios y como no son actualizados permanentemente, las empresas privadas prefieren retirarse para no producir a pérdida, mientras que son las públicas las que se inmolan produciendo a pérdida”. 

Por ello, sugiere prescindir del precio regulado y simplemente aplicar la Ley de Precios Justos garantizando que los privados también produzcan de acuerdo con su estructura de costos, con un margen que no exceda lo establecido en la ley, para lograr que la oferta sea suficiente y derrotar la especulación.




Intelego es una empresa que usa este medio público, con material propio y recogido en otros sitios web, como centro de recopilación de información donde convergen diferentes puntos de vista y formas de pensamiento sobre las realidades del país y el mundo, por lo que no se hace responsable de las afirmaciones expresadas por columnistas, periodistas, especialistas o líderes de opinión, aquí publicados".

No hay comentarios:

Publicar un comentario