lunes, 22 de agosto de 2016

Carlos Tablante: La Pdvsa roja rojita de Rafael Ramírez – La Patilla

Fuente elestimulo.com
“Hay una responsabilidad política, porque los que manejan los destinos de la Nación, corren con la responsabilidad de todo cuanto aconteció… ” Esto lo dijo José Vicente Rangel en 1979 durante el debate parlamentario sobre el caso Sierra Nevada en el que su voto fue crucial para salvar la  presidencia de Carlos Andrés Pérez.  JVR no se acordó de su propia cita en la conversación televisada que sostuvo el domingo 14 de agosto con el ex presidente de Pdvsa.

Rafael Ramírez Carreño no puede decir que no tiene ninguna responsabilidad en el saqueo que sufrió Pdvsa bajo su mandato de diez años.  Es mentira que ignoraba lo que pasaba porque tenía el control total a través de los familiares y amigos que colocó en puestos claves de la industria. La red incluía primos, sobrinos, hermanos, compañeros de estudios y parientes políticos. Los apellidos Ramírez, Salazar, Carreño, Sansó, Rodríguez, Luongo, Demari, conforman el entramado nepótico que arruinó a Pdvsa.

Aduce Ramírez que ni Pdvsa ni él tenían cuentas en Banca Privada de Andorra.  No hacía falta. Las tenían su testaferro Diego Salazar y casi todos los integrantes de esta red de corrupción. Las millonarias cuentas fueron abiertas tanto en la sede central de Banca Privada de Andorra como en las sucursales de España (Banco Madrid) y Panamá, como está suficientemente documentado en las investigaciones de las autoridades financieras del Principado, EEUU y España.

El caso del desaparecido BPA y sus sucursales en Madrid y Panamá, así como la clandestina oficina que mantenía en Caracas, es especialmente relevante por lo que expone de la corrupción en Pdvsa.

En 2012 – tres años antes de la decisión del Departamento del Tesoro de EEUU que culminó con el cierre del banco-  la unidad de inteligencia financiera de Andorra solicitó congelar las cuentas de la red de Ramírez acusando de lavado de dinero a sus miembros, entre ellos a  Omar Farías – otro beneficiario de los seguros de Pdvsa – hoy enjuiciado en República Dominicana bajo el mismo cargo.

En ese momento,  a Diego Salazar le bloquearon una cuenta personal con 200 millones de dólares.  En ella recibía las “comisiones” de las empresas chinas contratadas a través del Fondo Chino-Venezolano bajo el control de Rafael Ramírez.  Los acuerdos de préstamo de China a Venezuela obligan a la nación a comprar bienes y servicios a compañías chinas.  Salazar era el “representante” de dichas empresas ante el Fondo, como él se definió durante el proceso para desbloquear las cuentas.  En el Fondo Chino Venezolano no se movía una hoja sin pasar por las manos de los primos que se pagaban y daban el vuelto.


Leer el informe completo aquí.

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