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| Fuente Reuters |
El gobierno de Nicolás Maduro ha intentado poner obstáculos
al paso de los manifestantes que vienen del interior de Venezuela para
participar en la gran marcha denominada «La toma de Caracas», convocada por la
opositora Mesa de la
Unidad Democrática (MUD) para el uno de septiembre.
Se trata del sacerdote católico Lenín Bastidas, que inició
su marcha desde su pueblo natal La
Soledad del estado Anzoátegui, al oriente del país, la semana
pasada, y del grupo de indígenas del estado Amazonas, al sur del país.
Tanto el padre Bastidas como los indígenas de Amazonas, son
dos grupos sociales no políticos que tomaron la iniciativa de ir a pie y
recorrer cientos de kilómetros de la provincia hasta llegar a la ciudad capital
con el fin de unirse a la concentración para exigir la fecha del referéndum
revocatorio de Maduro, la liberación de los presos políticos y la apertura de
un corredor humanitario ante la grave crisis económica que viven los 30
millones de venezolanos.
Lo llamativo es que su paso por los distintos poblados que
ha seguido el trayecto de su ruta ha despertado cientos de seguidores. Los
caminantes se han convertido en héroes anónimos que están dejando su huella en
su peculiar forma de protesta.
Durante su paso por el estado Guárico, el padre Lenín
Bastidas fue retenido por las autoridades policiales y políticas pero al final
visitó la Catedral
Nuestra Señora de la Candelaria y la Plaza Bolívar de
Valle De La Pascua ,
municipio Leonardo Infante. Allí, el sacerdote rezó y rindió homenaje a Simón
Bolívar. Además, bendijo a los feligreses que le acompañaron en la catedral. «Mi
lucha no es política, es por la paz de Venezuela y sus habitantes», explicó el
padre a los presentes.
En sus declaraciones a la prensa local dijo: «Yo no tengo
miedo, si me detiene la muerte que me detenga, si me detiene una enfermedad en
este camino que me detenga, pero lo importante es que sepan que después que
decidí dar este paso no hay nadie que me detenga, yo ofrezco mi vida en esta
lucha», enfatizó. Señaló, además, que la única forma de retirarlo de la
carretera es con una convocatoria a una vigilia para que se reconozca la crisis
humanitaria que padece el país.
«Pido a la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), convoque
una vigilia de ayuno y oración permanente frente a las instalaciones del
Consejo Nacional Electoral, para conseguir una salida democrática bien por
medio del revocatorio u otro mecanismo constitucional».
Lea el informe completo aquí.

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