(Traducción realizada por Jean-Noël Bernard, Profesor de Francés, Caracas, Venezuela -Mayo, 2016-)
Philippe Aubert no puede ni hablar ni desplazarse, pero él
no se resignó a una vida pasiva.
Dotado de una inteligencia y una vitalidad
fuera de lo común, ha inventado una forma de comunicarse, que le permitió, con
su acompañante Jackson Sintina, crear una residencia para estudiantes
gravemente discapacitados, y participar en actividades humanitarias en
diferentes países. Obtuvo una Maestría 2
en Sociología para incorporarse activamente al mundo laboral. Pero ha
tenido que hacer gala de resolución y coraje para enfrentar los obstáculos
administrativos.
Cuando todos intentaban convencernos de que Philippe no era capaz de aprender, maestras excepcionales descubrían que él no sólo podía asimilar el alfabeto, sino también formar palabras. Confeccionamos un reloj en el que la aguja enumeraba las letras. Accionando un botón, Philippe se detenía sobre la letra de su elección. Es de esta forma que hemos inventado con él un modo de comunicación particular, “el deletreo”: nosotros le dictamos letras que él selecciona por un movimiento de la cabeza y el hombro. Este descubrimiento ha sido un punto de partida.
Progresivamente, nosotros tomamos conciencia de las capacidades intelectuales de Philippe, aunque jamás haya podido escribir ni pronunciar una palabra. Otro ejemplo, su fisioterapeuta comprendió que él era capaz de razonar y comunicarse cuando supo relatarle un acontecimiento que le había marcado fuertemente unos días antes - su hermana se había tragado unos medicamentos por un juego de niños-, y esto sucedió antes de haber inventado nuestro idioma común.
Jackson SINTINA: Philippe y yo estudiamos actualmente una Maestría 2 en el IHEA (Instituto Nacional Superior de Formación e Investigación para
Hace dos años, cuando obtuvimos una Maestría 2 en
sociología, nos planteamos: y ahora, ¿qué hacer?, Philippe se refería
firmemente a continuar una trayectoria como profesional. En cuanto a mí, ¿iba a
limitarme a un puesto de ayudante universitario, o si acaso ¿aspirar a un
trabajo temporal? ¿Podía avanzar en mi
carrera? Philippe me presentó una propuesta: ¿por qué no preparar un proyecto
común, aprovechando los conocimientos especializados adquiridos en el
acompañamiento de la discapacidad? Era el mejor medio de poder satisfacer
nuestras respectivas ambiciones.
Nuestra formación en la Maestría 2, impartida por
el INSHEA, respondía a esto: prácticas que incorporan discapacidad,
accesibilidad y acompañamiento. Pero si nos inscribíamos los dos, ¿quién
secundaría a Philippe? ¿Podría ser yo a la vez estudiante y acompañante? Aunque
la situación era inédita para la universidad, nuestras dos candidaturas fueron
aceptadas con la condición que nosotros aprobáramos los exámenes, de forma
separada. Philippe se sometió por consiguiente a las pruebas con profesores a
quienes yo expliqué nuestro modo de comunicación. La primera sesión terminó sin
mayores dificultades.
Sin embargo, estaba fuera de discusión para Philippe reducir
su proyecto de vida a su carrera: “Mi vida, afirmaba Philippe, es también los
momentos con mis amigos alrededor de un trago, es viajar, es salir al encuentro
del otro para compartir lo que yo soy y enriquecerme de lo que es el
otro”. De hecho Philippe ha recorrido el
mundo, de China a Brasil, formándose con Intercodia en misiones de solidaridad
internacional y colaborando luego con una asociación brasilera, en contacto
con personas discapacitadas. Él ha sido
promotor activo del proyecto humanitario que preparamos después del terremoto
de Haïti en el 2010 con la ayuda de la Fundación SNCF
(Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses). Gracias a este proyecto se
pudieron rehabilitar dos escuelas. En paralelo, Philippe ha profundizado su fe,
en un encuentro con el Papa Benedicto XVI en el 2008.
Las ambiciones de Philippe no se detienen allí: “Mi vida,
dice, es también mi autonomía y mi libertad de construir yo mismo mi propio
proyecto de vida, a pesar de mi gran dependencia. Es poder decir que estoy en
mi casa, aunque tenga necesidad de estar acompañado. Aspiro finalmente a tener
una vida sencilla pero plena; una vida social y ciudadana, en total autonomía”.
La escuela: Una ecuación que hay que resolver…
Jean Pierre AUBERT: ¿Cómo se ha creado esta voluntad en
Philippe? Yo creo poder decir que resulta de un doble movimiento en el
cual él ha integrado y ha superado su discapacidad. El título de una
conferencia en la que él ha participado recientemente lo resume bien: “Entre la
identificación de mi discapacidad y su negación por los otros: la conquista de
una mirada positiva sobre mí mismo”.
En ese proceso, lo más difícil ha sido sin duda la mirada de
los demás, su propensión de reducirlo en su discapacidad. Algunos, sin embargo,
han aceptado reconocer sus capacidades, como la fisioterapeuta que lo seguía
desde muy joven o las maestras de escuela a las cuales ya he mencionado.
Excluido del bachillerato
Philippe, así como pudo ir a la escuela primaria, luego
siguió la secundaria en el liceo EREA Toulouse Lautrec de Vaucresson, único
establecimiento de Francia que, aunque se ha dedicado ante todo a los jóvenes
discapacitados, recibe igualmente a aquellos que pueden caminar. Pero la mayor decepción fue que Philippe no
fue autorizado a presentarse al examen del bachillerato (Bac) alegando que él
no se podía adaptar al formato de la prueba. Se le concedieron ciertos derechos
entre ellos el de disponer de más tiempo, pero debía presentar los dos exámenes
el mismo día, lo que era imposible. Se han introducido dos excepciones desde entonces, pero en esa época, la Educación nacional no
estaba dispuesta ni estaba preparada para realizar los esfuerzos necesarios.
Alrededor de nosotros, no dejaban de desalentar a Philippe de seguir sus
estudios y de pensar en un futuro profesional. Me han culpado de no ver la
realidad, de estar equivocado por no haber negado el infortunio de mi hijo.
Algunos le aconsejaban a Philippe instalarse en una Residencia Ocupacional donde él podría llevar una vida cultural y
vivir relativamente autónomo. Nosotros visitamos uno: ¡Philippe se dio media
vuelta de inmediato!
Yo había oído hablar del diploma de acceso a estudios
universitarios (DAEU), y analizando el decreto de aplicación descubrí una
mención que permitía a Philippe entrar a la universidad por esta vía.
“Imposible que sea en el liceo-EREA Toulouse Lautrec”, me respondió el director:
“como establecimiento de enseñanza secundaria, él no podía preparar un alumno a
un título universitario.” Entonces ha comenzado una de mis luchas más intensas.
Nosotros lo hemos conseguido, pero Philippe no pudo permanecer en el internado
colectivo a causa de su estatus de estudiante, tuvo que comer solo y se vió
privado del apoyo de los profesores (los cuales lo ayudaban no obstante a
escondidas). Yo fui removido de la presidencia de la Asociación de Padres y
Alumnos. A pesar de todo, Philippe aprobó su DAEU con la mejor nota de su
promoción.
Para convencer a mis interlocutores en esta batalla,
esquematicé la “cadena de producción” de Philippe. Su capacidad para almacenar
los conocimientos es idéntica a la de cualquier otra persona, pero su capacidad
para tratarlos exige un proceso cognitivo específico: él debe preparar sus
oraciones de antemano con el fin de poder luego dictarlas sin borrador ni
corrección. Finalmente, su capacidad de respuesta se basa en una ecuación muy
particular: 15 segundos para una letra, 20 minutos para una línea (75 letras) y
13 horas para una página (40 líneas). ¡Está ecuación solo la pudo resolver
Jackson!
El último año fue por lo tanto crucial en la vida de
Philippe: él ha tenido que luchar para imponer su decisión de seguir sus
estudios. Fue en esa época cuando él publicó el siguiente anuncio: “¡AYUDA! Soy
un joven discapacitado de 16 años. Busco a una persona (hombre o mujer) fuerte
para ocuparse de mí y ayudarme con mis tareas los miércoles y los viernes en la
noche. Esta persona será remunerada y recibirá su comida durante el trabajo.”
Jackson SINTINA: Yo he respondido a este anuncio sin saber
qué me esperaba. Cursaba entonces el segundo año de Filosofía en la Universidad. La
primera vez que me encontré con Philippe, durante un almuerzo en el Liceo
Toulouse Lautrec, yo me juré no regresar. Nunca pensé que sería capaz de
comunicarme y de trabajar con él. Era por añadidura el 11 de septiembre del
2001, ¡día memorable en todos los sentidos!.
Yo reflexioné toda la noche y, no
teniendo el hábito de bajar los brazos, decidí hacer una prueba un día más.
Para mi sorpresa como para los allegados de Philippe, yo estaba todavía allí la
semana siguiente, luego un mes más tarde seguía allí...
Jean-Pierre AUBERT: Philippe, luego de iniciar su carrera
universitaria tuvo que residir en Nancy, porque no existía ninguna estructura
que acogiera estudiantes altamente dependientes en Île-de-France, donde
nosotros vivíamos. Él regresaba a casa todos los fines de semanas. Le llevaban
al tren, nosotros veníamos a buscarlo y él viajaba solo mientras tanto,
provisto de un letrero que explicaba que comprendía todo pero que había que
llamarme en caso de problemas. Philippe regresó a Île-de-France cuando nosotros
tuvimos que iniciar nuestro segundo gran combate: crear la primera residencia
universitaria adaptada a las personas dependientes, en la región.
A lo largo de este recorrido, Philippe ha superado uno de
los que él considera su mayor temor: el miedo a la soledad, ante todo, el miedo
de no ser aceptado, de no tener el valor, en fin, el miedo al futuro. ¡La
mirada de los demás ha sido siempre un obstáculo, porque hay que reconocer que
este joven no entra en ninguna casilla!
Una nueva mirada sobre la discapacidad
Jackson SINTINA: el proyecto profesional común justamente
contempla hacer evolucionar la percepción de la discapacidad, con el objetivo
de que la sociedad ofrezca a las personas discapacitadas las condiciones de
desarrollar el proyecto de vida de su elección. Es ésta la filosofía del
programa de estudiantes con necesidades especiales, con el que nosotros
colaboramos con CEFES - Centro
especializado en la enseñanza de personas que tienen deficiencias
intelectuales, notablemente trastornos de aprendizajes (dislexia,
disortografía…). Nosotros participamos
en la elaboración de una cuadrícula de evaluación basada en las necesidades de
los estudiantes con especificidades debido a una discapacidad, siempre
partiendo de sus habilidades y de sus esfuerzos y no de sus deficiencias.
Se
trata de tomar en cuenta tanto las discapacidades que frenan el acceso de
ciertas personas a la vida social, como los obstáculos que les impone el mundo
que los rodea. En esta lógica, el ambiente se convierte en una palanca mayor de
acción, porque es el que determina en gran parte las situaciones de
discapacidad o de inclusión. Basta establecer en su lugar medios de
compensación para que las personas puedan incorporarse a la vida normal. La
lógica es idéntica para los estudiantes en situación de discapacidad: apoyarse
sobre sus capacidades para acompañarlos en el recorrido universitario. Por eso,
nosotros identificamos las habilidades transversales que le son exigidas cuando
se presentan en la
Universidad , con el objetivo de construir un acompañamiento a
partir de sus fortalezas.
En el futuro, Philippe y yo esperamos transferir
nuestra experiencia a las empresas, a los establecimientos escolares o de las
entidades regionales interesados en la inserción de personas con discapacidad.
Dejemos por lo tanto de ver la discapacidad como una carga para la sociedad.
Podemos preguntarnos lo que una persona discapacitada puede aportar a los demás
y cómo ella puede llevar a cabo una vida ciudadana en pleno derecho.




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