![]() |
| Fuente Web |
Recientemente, por iniciativa de la bancada de Un Nuevo
Tiempo (UNT), en la figura del 1er Vicepresidente de la Asamblea Nacional
(AN), se ha presentado para su discusión la Ley Programa para el
Saneamiento del Lago de Maracaibo y de su cuenca Hidrográfica, que ya había
sido aprobada por el Consejo Legislativo del Estado Zulia, en el año 2012.
Este proyecto de Ley, ha generado en un conjunto de actores
sociales (movimientos ambientalistas, biólogos, docentes universitarios, entre
otros), notorias preocupaciones, por las implicaciones que puede llegar a
tener.
Ninguno de los que hemos hecho observaciones, nos oponemos a
un Plan General que logré cumplir con los objetivos establecidos en el Plan de la Patria , que es ley de la República. Sin
embargo, se sostiene que el mencionado proyecto, tal como está establecido,
adolece de un conjunto de fallas, que lo hacen inviable, por el impacto a
futuro y sus implicaciones ambientales, ecológicas y políticas.
En primer lugar, lo presentado ignora que el Lago de
Maracaibo es un estuario, con unas características particulares, que incluye un
sistema con subcomponentes: Golfo de Venezuela, Estrecho, Bahía del Tablazo y
el Lago propiamente dicho.
Estos elementos, no son considerados en la propuesta. Por
ello, comienza con una grave omisión y es el hecho que al ignorar que el Lago
es parte de un sistema, el mismo no puede ser tratado como una unidad sino como
un conjunto.
En segundo lugar, al omitir el papel del Golfo, como un
factor de regulación del oxígeno y capacidad de dilución de los contaminantes,
pero asignándole la responsabilidad de lo que para los proponentes de la ley,
es el mayor problema: la “salinización”. Esta afirmación, está plagada de
errores históricos y bio-químicos graves.
Autores como el cronista de indias Fray Pedro de Aguado o
como el experto geógrafo Pedro Cunill Grau, han recopilado testimonios que
señalan que las aguas del lago de Maracaibo, nunca fueron totalmente dulces,
como se plantea en la
Justificación de la ley.
El problema del Lago, no es esencialmente la sal. El
problema del Lago, reside en el hecho que el sistema de autoregulación ha sido
afectado, no sólo por la ampliación del estrecho, sino más bien por la pérdida
de los afluentes de agua dulce de los diversos ríos y cursos de agua que lo
nutren, producto de la deforestación de los cauces y la acción depredadora del
sistema agrícola en el Sur del lago, asociado a formas de control de la tierra
enmarcados en el latifundismo y la terrofagía. Este aspecto, es totalmente
ignorado en la Ley.
No se hace mención al impacto ambiental de la explotación
del carbón y su transporte por el sistema de navegación lacustre. Son
omisiones, que nos generan profundas suspicacias, por su vanalidad y peligroso
silencio, ante situaciones de gran complejidad social.

No hay comentarios:
Publicar un comentario