martes 16 de julio de 2013
La intervención del Gobierno nacional en el sector automotor convirtió al Estado en el actor más importante del mercado. Hoy la oferta de autos a través de organismos públicos supera ampliamente la de las automotrices privadas.
La semana pasada el ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, anunció la importación de 23.200 carros para comercializar en el sistema "Venezuela productiva automotriz". De ese total 12 mil unidades vendrán de China, 10 mil de Argentina y las 1.200 restantes de Uruguay.
Aunque el programa fue pensado para vender los autos ensamblados en las plantas estatales, es tal la demanda y tan bajo el rendimiento de las plantas estatales que el funcionario indicó que el sistema será una "mixtura entre la producción nacional y la importación".
Alejandro Fleming, ministro de Comercio, también anunció a comienzos de mayo que ese despacho importará 5 mil automóviles de la marca china Chery para el programa Comersso Auto. En 2012 ese ministerio trajo a través de Suvinca al menos 7.100 carros Chery, pero las irregularidades en la comercialización obligan a importar más.
Además de los anuncios de Menéndez y Fleming, el ex ministro de la Defensa, Diego Molero, dijo en mayo que ese despacho compraría 20 mil carros para los militares.
Los tres anuncios suman un total de 48.200 vehículos a importar por el Ejecutivo nacional. Esa cifra convierte al Estado en principal actor del mercado en un momento donde las ensambladoras trabajan muy por debajo de su capacidad por la falta de divisas y las importaciones para las automotrices privadas están restringidas.
Los 48.200 autos que importarán las autoridades superan la producción de las 7 ensambladoras privadas en el primer semestre, la cual apenas se ubicó en 36.919 unidades. Incluso, una importación de esa magnitud supondrá más de la mitad del ensamblaje de la industria en todo 2013, ya que este año se armarán unos 80 mil carros.
"Es una ironía. La productividad para el Gobierno es importar y en paralelo asfixian a la industria nacional y tampoco entregan licencias de importación para otras empresas", dijo una fuente ligada al sector.
La intervención estatal
Esta realidad del mercado automotor es el resultado de la intervención que el Estado inició a partir de 2008 en el negocio del motor.
Ese año entró en vigencia la "política automotriz", regulación que estableció las normas para ensamblar e importar vehículos. Aunque el objetivo era "fortalecer" la producción, entre 2007 -año previo a la "política automotriz"- y 2012, el ensamblaje cayó 40%, de acuerdo a la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez).
Pese a que esa resolución definió los criterios para las importaciones, a partir de 2009 el Ejecutivo nacional restringió casi por completo esa actividad. "Las divisas que tenemos no las podemos quemar comprando carros", llegó a decir en 2009 el entonces ministro de Comercio, Eduardo Samán. Desde entonces el negocio de la importación casi que se convirtió en una exclusividad del Estado.
De las 21.075 unidades importadas que registró Cavenez en las ventas del primer semestre, el 42,35% corresponde a compras hechas por el Estado y a importaciones de Civetchi, empresa que en 2011 firmó un convenio con el Gobierno nacional.
El camino de la intervención estatal podría cerrarse hoy si la Asamblea Nacional (AN) aprueba, tal y como está previsto, el proyecto de Ley que regulará la compra y venta de autos. Según el texto, será el Ejecutivo quien fije los precios de los carros nuevos.
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