domingo, 25 de septiembre de 2016

Esta será la estrategia opositora para lograr el revocatorio en 2016 – Infolatam


Fuente Web
La oposición antichavista decide hoy los pasos a seguir para hacer frente a la decisión del Consejo Supremo Electoral que sitúa la celebración del referéndum para 2017. La Mesa de Unidad Opositora va a diseñar una estrategia para mantener la unidad interna e impulsar fuertes movilizaciones con el fin de conseguir que el revocatorio tenga lugar este mismo año y no en seis meses que quiere el régimen de Nicolás Maduro.

La estrategia del chavismo ha sido muy clara desde el principio: primero, evitar que el revocatorio tuviera lugar en 2016 para conseguir que el oficialismo conserve el poder hasta 2019. “El evento podría efectuarse a mediados del primer trimestre del próximo año”, señaló en un comunicado el Consejo Nacional Electoral (CNE). En segundo lugar, ahora lo que persigue es que el revocatorio ni siquiera tenga lugar.

Jorge Rodríguez, alcalde del Municipio Libertador de Caracas, ya ha dejado traslucir que es imposible solicitar la activación del referéndum revocatorio en contra del presidente Maduro porque a su juicio los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) mintieron a los ciudadanos: “Las mentiras tienen patas cortas, de forma repetida nosotros hemos dicho datos objetivos. Era imposible que se convocara un referendo para 2016. Es imposible que se haga en 2017. Ese revocatorio fue asesinado al nacer (…) Veo improbable que se haga un referendo revocatorio en 2017 por un fraude a la Constitución y la República”.

Frente a esta estrategia del chavismo, la de la oposición se apoya en tres pilares:

1-. Mantener la unidad

El régimen de Nicolás Maduro es consciente de que la oposición, reunida en torno a la Mesa de Unidad Democrática, es no solo muy heterogénea sino poco conexionado. Por eso, la noticia de que el revocatorio sería a mediados de 2017 supone alentar la divisiones internas entre quienes desean continuar por esa vía institucional (la celebración del referéndum) y quienes podrían verse tentados a apoyar otras estrategias más rupturistas.

Por ese motivo, Jesús “Chúo” Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, ha enfatizado la necesidad de que haya consensos internos para afrontar la nueva situación: “Los laboratorios del gobierno intentaron hacer una jugada que hiciera ruido en la Unidad, imaginando que unos iban a aceptar y otros no. Pero hay una posición sólida. Hay que decirle al país cuál es el camino crítico para pasar de lo que ocurrió ayer, de la realidad de un gobierno que viola los derechos humanos, a tener otro gobierno que no lo haga”.

Dentro de la MUD conviven diferentes sentisibildiad que tienen distintas estrategia.

Por un lado están quienes (Torrealba o Capriles) apuestan por continuar cumpliendo la institucionalidad,  las normas del régimen, pero para conseguir que el revocatorio tenga lugar antes de 2017.

La oposición venezolana aspira a que el revocatorio se celebre este año, porque si se hace después del 10 de enero y Maduro perdiera, su vicepresidente completaría los dos años de mandato y no se convocarían elecciones.

Otros, como María Corina Machado, defienden tesis más duras: desconocer al gobierno e impulsar la destitución de Maduro en la Asamblea: “Es evidente que las condiciones del CNE están diseñadas para impedir el revocatorio en 2016. Si ocurre, la Asamblea Nacional debe destituir a Maduro por su nacionalidad”.La unidad opositora además debe ir acompañada de una ampliación de los apoyos con los que cuenta la MUD.

Henrique Capriles cree que si la unidad prevalece, la alianza llevará a Venezuela hacia el cambio constitucional: “La Unidad va más allá de unas organizaciones políticas. Hay que convocar a todos los partidos, a todos los sectores, a la Iglesia y consultar qué opinan. Todos debemos remar en la misma dirección”.

2-. Lograr que el revocatorio tenga lugar en 2016

La oposición, en especial los sectores institucionalizas, van a tratar de superar los obstáculos que ha puesto de por medio el CNE para conseguir que el revocatorio tenga lugar este año 2016 y no a mediados de 2017 lo cual impediría desalojar al chavismo del poder porque, aunque triunfara el antichavismo, Nicolás Maduro saldría del Palacio de Miraflores pero dejaría a su vicepresidente en la jefatura del Estado.

Así pues el objetivo de la oposición es muy claro, como ha expresado el propio Torrealba: “El revocatorio va a ser en 2016. El gobierno, que sabe que viola la Constitución, podría acariciar un plan B contra el revocatorio: la judicialización del proceso o la ilegalización de la MUD”.

Algunos analistas consideran que el revocatorio podría tener lugar en 2016 y no en 2017. Y eso que el régimen ha impulsado a lo largo de este año una estrategia basada no solo en poner obstáculos sino en dilatar lo máximo el proceso que ya acumula cuatro meses de retrasos.

Sin embargo, analistas como Eugenio Martínez, en Prodavinci, señalan que “si las rectoras electorales agilizaran la ejecución de los procesos técnicos (como ocurrió durante las peticiones de referendos constitucionales de 2007 y 2009), entonces la consulta popular aún podría ser factible antes del 10 de enero de 2017. Para que esto ocurra el CNE tendría que renunciar a tomarse tres semanas para comprobar si se cumplió con el requisito constitucional del 20% y organizar el referendo en menos de 45 días, algo que ya hicieron en el caso de la elección presidencial del año 2013 y en los referendos de los años 2007 y 2009. No obstante, el paso previo de cualquier análisis es saber si la oposición podrá (con la infraestructura propuesta) recabar las 3.893.129 manifestaciones de voluntad avalando el referendo revocatorio presidencial”.

3-. La presión en la calle y la movilización

La oposición va a reactivar a partir de este momento no solo la movilización social en las calles, que tan buenos resultados dio el pasado 1 de septiembre, sino que va a impulsar una amplia movilización social con el fin de presionar al CNE.

“El lunes habrá un acto de masas, un acto de calle en el que informaremos la estrategia de la MUD para los próximos días. Probablemente será en Parque Miranda. Queremos generar un amplio consenso. Vamos a dar a conocer la ruta definitiva, el camino crítico ante los anuncios hechos por el CNE. En la estrategia de lucha estará incluido el repudio a las condiciones que impusieron las rectoras”, adelantó Torrealba la semana pasada.

El poder electoral ha colocado tres grandes obstáculos a la oposición:

a-. El CNE anunció que en la recolección sólo se usarán 5392 máquinas captahuellas de las casi 20.000 solicitadas por la MUD. El CNE dispone del doble, 40.000 máquinas. En las primarias de 2015, el oficialismo dispuso de más de 8000 máquinas.

b-. El CNE sólo quiere usar 1356 centros electorales, que permanecerán abiertos siete horas al día.

c-. El otro gran obstáculo es la obligatoriedad de que el 20% no se alcance a nivel nacional, sino en cada uno de los 23 estados del país. El revocatorio contra Hugo Chávez de 2004 se efectuó en una sola circunscripción nacional.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) necesitará 3.893.129 firmas de las 19.465.638 personas que conforman el Registro Electoral en tres días para dar el siguiente paso, la celebración del revocatorio.

Una vez cumplidas todas las actividades posteriores a la recolección del 20% del registro electoral, el CNE deberá emitir la declaratoria de procedencia o no procedencia, la cual se llevará a cabo a finales del mes de noviembre, por lo que de cumplirse los requisitos normativos y si se alcanzara el quórum mínimo para la activación del mecanismo, la convocatoria del evento tendría lugar a principios de diciembre, fecha a partir de la cual inician los 90 días reglamentarios que tiene el organismo para realizar el referendo. De manera que el evento pudiera efectuarse a mediados del primer trimestre de 2017, reseñó el CNE en su portal web.

Así pues la oposición enfrenta una doble tarea: convocar a sus seguidores para conseguir esas firmas y movilizar a sus partidarios para presionar al CSE.

Como señala el analista Michael Penfold en Prodavinci, “lo que sí es muy cierto es que el requerimiento estadal para obtener la manifestación de voluntad del 20% del electorado sí exige una mayor capacidad de movilización por parte de la oposición en cada una de las regiones. Es indudable que la MUD va a tener que poder movilizaren algunos casos más del 70% de su base electoral (tomando como referencia las elecciones del 6 de diciembre) para alcanzar el resultado”.

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