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El mundo se debe preparar para que la demanda de
energía se dispare de aquí a 2040. La Agencia Internacional de la Energía (AIE)
avisa de que se elevará un 30%. Será como añadir otra China y otra India a la
demanda global, advierte el informe anual del organismo. "La economía
global crece a una tasa promedio de 3,4% anual, la población se expandirá de
los 7.400 a los 9.000 millones de personas hasta 2040, y se vivirá un proceso
de urbanización que supondrá agregar el equivalente a una ciudad del tamaño de
Shanghái a la población urbana del mundo cada cuatro meses", señala. El
sector energético vivirá cambios profundos, con nuevas potencias en la
producción y un vuelco en las fuentes de energía que darán luz y calor a la
humanidad. El reto: evitar que las emisiones de gases también crezcan, porque
según la AIE el mundo no está en la senda para cumplir el Acuerdo de París.
Con una demanda al alza, el gas natural ganará un
fuerte protagonismo, el mundo no dirá adiós al petróleo y las renovables
continuarán ganando terreno, aunque el gran reto es que sigan mejorando su
eficiencia tecnológica y su rentabilidad. Y Estados Unidos, se quedará con el
liderazgo de los combustibles fósiles y su comercio mundial: se afianzará como
el principal productor de petróleo y gas del mundo hasta 2040, incluso en un
contexto de bajos precios, según la AIE.
Esta potencia ya es un exportador neto de gas y se
convertirá también en un exportador neto de petróleo "a finales de la
próxima década", ante su pujanza en nuevas tecnologías de extracción como
el fracking, la fracturación hidraúlica. La agencia calcula el aumento de la
producción estadounidense de petróleo de esquisto en 8 millones de barriles
(mdb) entre 2010 y 2025, lo que supondría "el periodo más largo de
crecimiento sostenido de la producción de petróleo de un solo país en la
historia de los mercados de petróleo".
A la subida de la demanda energética el país que más
sumará es India, cuya participación en el consumo de energía se elevará al 11%
en 2040 (aún muy por debajo de su 18% de participación en la población), apunta
la AIE. También se sumará con fuerza a la demanda el Sudeste de Asia. En
general, los países en desarrollo de Asia representan dos tercios del
crecimiento de la energía mundial, y el resto proviene principalmente de Medio
Oriente, África y América Latina.
Más demanda implicará más necesidades de inversión.
China necesitará agregar a su infraestructura eléctrica el equivalente a todo
el sistema eléctrico actual de los Estados Unidos para 2040. India precisará
agregar un sistema de energía del tamaño del que tiene la Unión Europea actual.
"La escala de las futuras necesidades de electricidad y el desafío de
descarbonizar el suministro de energía ayudan a explicar por qué la inversión
global en electricidad superó a la del petróleo y el gas por primera vez en
2016 y por qué la seguridad eléctrica se está situando con firmeza en las
agendas políticas".
El carbón
pierde la batalla, el petróleo sigue
El carbón sí que perderá la batalla, según las
previsiones de la AIE. "Las fuentes de energía renovables cubrirán el 40%
del aumento en la demanda primaria y su explosivo crecimiento en el sector
energético marca el final de los años de auge del carbón. Desde el año 2000, la
capacidad de generación de energía a base de carbón ha crecido en casi 900
gigavatios (GW), pero las adiciones netas de hoy a 2040 son solo 400 GW y
muchas de estas son plantas que ya están en construcción", La demanda de
petróleo continúa creciendo a 2040, aunque a un ritmo cada vez menor.
El uso de gas natural aumenta en un 45% hasta 2040,
según las últimas proyecciones. Y con un espacio más limitado para expandirse
en el sector eléctrico, la demanda industrial se convierte en el área más
grande para el crecimiento. En cuanto a as perspectivas de la energía nuclear,
se han atenuado desde e informe del 2016, pero China continúa liderando un
aumento gradual en la producción, "superando a los Estados Unidos para
llegar en 2030 a convertirse en el mayor productor de electricidad basada en la
energía nuclear", apunta la AIE.
Las
renovables, la clave
Las renovables se convierten en 2040, según la
visión de este organismo internacional, en indispensables y rentables. Las
energías renovables capturarán dos tercios de la inversión global en plantas de
energía, ya que se convertirán, para muchos países, en la fuente de menor coste
de nueva generación. El despliegue rápido de la energía solar fotovoltaica
(PV), liderada por China e India, ayuda a que la energía solar se convierta en
la mayor fuente de electricidad limpia para 2040.
Europa, eso sí, mirará más a la eólica que a la
solar. "En la Unión Europea, las energías renovables representarán el 80%
de la nueva capacidad y la energía eólica se convierte en la principal fuente
de electricidad poco después de 2030, debido al fuerte crecimiento tanto en
tierra como en alta mar" considera el informe. El crecimiento de las
energías renovables no se limitará al sector de la energía; el uso directo de fuentes
renovables para proporcionar calor y movilidad en todo el mundo también se
duplicará, aunque desde una base baja.
Un 40% más de
muertes prematuras
En medio del aumento de la demanda, el mundo, según
la AIE, se aleja del cumplimiento del Acuerdo de París, el pacto firmado en
2015 que persigue que el calentamiento global se quede dentro de unos límites
que puedan ser manejables por el hombre. El objetivo es que, a finales de este
siglo, el aumento medio de las temperaturas no supere los dos grados respecto a
los niveles preindustriales y, si es posible, quedarse en 1,5 grados.
Pero el escenario que pinta la Agencia Internacional
de la Energía para 2040, con las políticas que en estos momentos los países del
mundo tienen sobre la mesa, alejan al planeta de ese objetivo. En concreto,
llevarían a un aumento de la temperatura de 2,7 grados a final de siglo, que
según los científicos haría que el calentamiento entrase en una fase
inmanejable. Además, la Agencia Internacional de la Energía también advierte de
que las muertes prematuras derivadas de la contaminación producida por el uso
de combustibles fósiles crecerán un 40%, pasarán de los 2,9 millones anuales
actuales a los 4,2 millones en 2040.
El reto en las próximas décadas será compatibilizar
el incremento de la población mundial que tendrá acceso a la energía con la
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del
calentamiento global según el consenso científico.
Pero la Agencia Internacional de la Energía apunta
en su informe que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) ligadas a la
energía crecerán un 0,4% anual de aquí a 2040. Es decir, lejos de caer,
aumentarán. "Esto está lejos de ser suficiente para evitar los graves
efectos del cambio climático", reconoce la agencia en su informe. Pero,
según dice, "hay algunos signos positivos". Por ejemplo, una leve
reducción respecto a las previsiones que tenía hace un año. En 2016, la agencia
sostenía que en 2040 las emisiones anuales ligadas a la energía serían de 35,7
gigatoneladas de CO2; ahora lo corrige a la baja y las cifra en 35,7
gigatoneladas, frente a las alrededor de 32 actuales.
Sin embargo, para cumplir con el Acuerdo de París la
Agencia Internacional de la Energía sostiene en su informe que sería necesario
que, en 2040, esas emisiones de CO2 estén casi en la mitad de lo que ellos
prevén: en 18,3 gigatoneladas.

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