lunes, 13 de noviembre de 2017

¿Por qué se ha producido la hiperinflación actual en Venezuela?, por Humberto García Larralde – Finanzas Digital

Fuente Web
Los economistas hemos venido alertando desde hace tiempo que, de no rectificar, las políticas del gobierno conducirían a la hiperinflación. Lamentablemente, se ha cumplido este pronóstico: hoy está con nosotros este flagelo. Muchos colegas refieren a un alza de precios del 50% mensual, señalado por Phillip Cagan en su clásico artículo, “The Monetary Dynamics of Hyperinflation”1, como el umbral a partir del cual determinar que existe hiperinflación. Este autor no exige que esta tasa se mantenga mes a mes todo un año para la consistencia de su modelo, por lo que tiende a admitirse una inflación de por lo menos 1000% como parámetro anual. La inflación del mes de octubre de 45,5% declarada por la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional se acerca al umbral mensual, pero la proyección para el año 2017, tomando en cuenta la inflación de los últimos meses, arroja una cifra que probablemente superará el 1,400%.

El Gráfico N° 1 registra la inflación mes a mes del año 2017 según el Índice de Precio del Consumidor que elabora la Asamblea Nacional. Se observa una aceleración del alza general de precios a partir de mayo que, de sostenerse, ineluctablemente superará el 50% mensual en los meses que quedan del año.

Es menester señalar, para desgracia de los venezolanos, que similar comportamiento en los precios preludió los altísimos niveles de hiperinflación -de varios miles o incluso de millones por ciento- que sufrieron Bolivia, Perú y Argentina en los años ‘80, Chile, cuando Allende, Zimbabue recientemente y Hungría entre agosto, 1945 y julio, 1946, la mayor registrada a nivel mundial.

Sin embargo, el país está a tiempo de evitar tan trágico desenlace si se toman las medidas apropiadas. Éstas se comprenderán mejor si examinamos los elementos que expresan la dinámica inflacionaria:

• Crecimiento desorbitado de dinero sin respaldo para financiar sector público;

• Abultados y sostenidos déficits del sector público;

• Pérdida de confianza en el bolívar como depositario de valor;

• Colapso sector externo y alza desmedida del dólar negro;

• Indexación creciente de precios y remuneraciones.

1. Crecimiento desorbitado de dinero sin respaldo

El Gráfico N° 2 registra el comportamiento de la liquidez monetaria (M2), del crédito del BCV a las empresas públicas no financieras (EPNF) y de la cotización del llamado “dólar paralelo” durante 2017. Este crédito a las EPNF no tiene contraparte alguna en divisas o en la oferta doméstica de bienes y servicios, por lo que implica la creación de dinero sin respaldo, permitido por las reformas a la Ley del Banco Central de Venezuela (BCV) aprobadas desde 2010 por la AN anterior.

Con respecto al cierre de 2016, M2 (línea negra) ha crecido en 414% hasta el 27 de octubre, el financiamiento monetario de las empresas públicas (crédito a EPNF -rojo) en un 971% y el dólar paralelo en 1.198%. El incremento de la liquidez frente a una oferta de bienes y servicios que no sólo no crece en la misma proporción, sino que decrece, presiona los precios al alza: “muchos más bolívares persiguiendo cada vez menos bienes”. Se observa también cómo la creación de dinero sin respaldo salta entre la última semana de mayo y la primera de junio, al pasar de Bs. 8,6 billones (8,6 x 1012) a 22,7 billones. Para finales de octubre, el financiamiento “inorgánico” a las EPNF llegó a Bs. 60 billones.

2. Abultados y sostenidos déficits del sector público

Este incremento exorbitante del dinero sin respaldo se deriva de la necesidad de cerrar la brecha entre gastos e ingresos del sector público. El intervencionismo del Estado en la actividad económica y las prácticas populistas y clientelares que ha puesto en acción, han elevado el gasto público a niveles nunca antes vistos en Venezuela. De acuerdo con las cifras del informe que la República Bolivariana de Venezuela presentó ante el Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos en 2016, el gasto del llamado Sector Público Restringido 2 superó de manera consistente el 45% del PIB entre 2011 y 2015: no se conocen cifras oficiales para 2016. Es decir, casi la mitad del valor de la actividad económica registrada en estos años la aportó el sector público. Pero sus ingresos fueron bastante menores, arrojando déficits significativos que, en estos años, oscilaron entre el 9,2% y el 17,5% del PIB. Estos abultados déficits fueron financiados, primordialmente, por dinero sin respaldo, referido arriba.

El Gráfico N° 3 registra el peso del financiamiento monetario (dinero sin respaldo) del gasto público entre 2013 y 2016. Como no se tiene información oficial completa para este último año, se estimó el gasto público con base en los ingresos no petroleros registrados por el SENIAT (segmento azul de cada columna), los impuestos declarados por PdVSA en sus estados financieros (segmento negro), y la variación (incremento) del crédito a las EPNF otorgado por el BCV (segmento rojo) y por la banca comercial y universal (segmento amarillo). Se observa cómo se reduce el peso de los ingresos de origen petrolero y se incrementa el de los ingresos de origen doméstico, abultados por la inflación. Alarma que, en estas estimaciones para 2016, el financiamiento monetario y, por ende, el déficit del sector público, supera el 45% del gasto (¡!). Tal relación, que parece abultada, es consistente con una inflación de 550% registrada por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional para 2016, con la metodología del BCV.

Cabe señalar que es a través del gasto público como es arrojado a la circulación la emisión monetaria sin respaldo del BCV, impulsando los precios al alza. Hasta finales de octubre de 2017, el incremento del dinero “inorgánico” fue más de 11 veces mayor del aumento que se registró para 2016.

3. Pérdida de confianza en el bolívar como depositario de valor

Para el cierre de octubre, 2017, el valor del bolívar, medido por su capacidad adquisitiva, era de apenas un 0,0025avo de la que tenía a comienzos del gobierno de Nicolás Maduro. A la tasa de cambio oficial DIPRO (10 Bs/USD), tiene hoy sólo 0,116 del valor que tenía al instrumentarse el control de cambio el 5 de febrero de 2003. Al tipo de cambio DICOM 3, vale todavía menos: 0,00049325 del valor que tenía para esa fecha. Y medido por el tipo de cambio “paralelo”, el valor del bolívar en dólares el 10 de noviembre de 2017 era de apenas 0,00003216 del que tenía el 5 de febrero de 2003.

Con este colapso en su valor, nadie atesora bolívares. Bolívar que ingresa a los hogares o las empresas se gasta inmediatamente antes de que pierda más valor, bien sea comprando alimentos antes de que sean todavía más caros; comprando o reparando activos personales (artículos del hogar, automóviles, inmuebles); o poniendo a resguardo el escaso valor de este dinero convirtiéndolo a dólares o a activos en dólares. La vorágine de precios acelera así la “velocidad de circulación” del dinero, ya que la gente busca desprenderse de sus bolívares (o de sus activos denominados en bolívares) cuanto antes, permutándolos por bienes de consumo o activos que conserven mejor su valor. Junto al incremento de la liquidez en manos del público (masa monetaria) mencionada arriba, la velocidad con que circula el dinero es un factor explicativo fundamental de la inflación 4, según la teoría cuantitativa del dinero.


Lea el resto del informe aquí.

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