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El año electoral se anuncia agitado en América
Latina, con al menos seis países llamados a celebrar comicios presidenciales.
Las primeras votaciones de este tipo tendrán lugar
en febrero en Costa Rica y, según la costumbre, las últimas deberían celebrarse
en el mes de diciembre, en Venezuela.
Y, en el ínterin, Paraguay, Colombia, México y
Brasil también elegirán nuevo mandatario, con un par de comicios que podrían
terminar redibujando radicalmente el mapa político regional, con la posibilidad
de la centroizquierda de llegar al poder en México y Colombia, así como el
regreso de Lula da Silva en Brasil.
Varios de esos países también aprovecharán para
renovar sus legislativos y/o gobiernos locales, como también lo hará El Salvador
en marzo y Perú en octubre.
Mientras que Cuba también está llamada a estrenar
nuevo presidente en 2018 (aunque el proceso que determinará al sucesor de Raúl
Castro en abril de este año, será muy diferente al del resto de países de la
región).
El calendario electoral podría además tener un par
de inclusiones sorpresa si prospera el llamado de la oposición hondureña a
repetir los comicios presidenciales en ese país centroamericano o si la crisis
política en Perú se traduce en la destitución del presidente Kuczynski.
Pero, si se consideran nada más los comicios
garantizados, ¿quiénes son los principales candidatos en las elecciones
presidenciales latinoamericanas? ¿Qué ideas defienden? ¿Qué factores definirán
el resultado?
A continuación, un breve resumen con las claves de
los principales comicios, según su posición en el calendario electoral.
Febrero:
Costa Rica
La primera vuelta de las elecciones presidenciales y
legislativas de Costa Rica tendrá lugar el domingo 4 de febrero.
Se trata de las décimo séptimas elecciones
convocadas en el país centroamericano desde la fundación de su Segunda
República, en 1949, y un total de 13 candidatos se disputan la presidencia.
Los favoritos por el momento, sin embargo, son
Antonio Álvarez Desanti, del partido Liberación Nacional; Juan Diego Castro,
del Partido Integración Nacional, y Rodolfo Piza, del Partido Unidad Social
Cristiana.
Mientras que el oficialista Carlos Alvarado, del
centroizquierdista Partido Acción Ciudadana, marcha de cuarto en las encuestas,
lo que parece anticipar un regreso al poder de la centroderecha.
El alto porcentaje de indecisos, sin embargo,
prácticamente garantiza una segunda ronda, la que tendría lugar el primer
domingo de abril.
Efectivamente, según una encuesta reciente del
Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) y el semanario Universidad,
el 40% de aquellos que están seguros de votar todavía no tienen candidato.
Y, según el mismo sondeo, un porcentaje similar de
votantes potenciales han dicho que no votarán o todavía lo están pensando.
Un claro reflejo del descontento de los ciudadanos
costarricenses con los partidos políticos, en un país que identifica la
corrupción como el principal problema nacional.
Abril:
Paraguay
Tres semanas después de la más que probable segunda
ronda de las elecciones costarricenses, será el turno de los paraguayos para
acudir a las urnas.
Las elecciones generales de Paraguay -las séptimas
desde el regreso de la democracia al país en 1989- están previstas para el 22
de abril.
Y además de un nuevo presidente y vicepresidente,
los guaraníes elegirán ese día gobernadores, senadores y diputados, tanto al
parlamento local como al del Mercosur.
La contienda presidencial se perfila como un choque
entre el derechista Partido Colorado -que ha gobernado al país por buena parte
de los últimos 70 años- y la alianza de centroizquierda integrada por el
Partido Liberal y el Movimiento Guasú del expresidente Fernando Lugo.
El candidato de los primeros será Mario Abdo
Benítez, hijo del exsecretario privado del gobernante de facto Alfredo
Stroessner, que derrotó en unas primarias internas a Santiago Peña, el favorito
del presidente Horacio Cartés.
Mientras que la Gran Alianza Nacional Renovada
(GANAR) lleva como cabeza de fórmula al liberal Efraín Alegre, el movimiento de
Lugo puso de candidato a vicepresidente al periodista Leonardo Rubín.
Por el momento, el candidato oficialista -conocido
popularmente como "Marito" y vinculado al ala más conservadora del
Partido Colorado- parte como favorito.
Pero ambos están prometiendo un golpe de timón en
relación con el gobierno saliente, pues incluso Abdo Benítez ha sido un duro
crítico del presidente Cartés.
Mayo:
Colombia
Colombia celebrará elecciones legislativas en el mes
de marzo, pero son los comicios presidenciales previstos para el 27 de mayo los
que centran la atención del país y la región.
Aunque todo parece indicar que habrá que esperar
hasta la segunda vuelta, en el mes de junio, para conocer la identidad del
próximo inquilino de la Casa de Nariño.
Efectivamente, por el momento no hay un claro
favorito para unos comicios que sin duda serán decisivos para el futuro de los
acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Y la participación en los mismos del ex grupo
guerrillero -bajo el mismo acrónimo, pero con el nombre de Fuerza Alternativa
Revolucionaria del Común- ciertamente le da a estas elecciones una connotación
especial.
Las posibilidades de que el líder de las FARC
-Rodrigo Londoño, mejor conocido como Timoleón Jiménez o Timochenko- logre
colarse entre los favoritos, sin embargo, es más que escasa.
Pero su posicionamiento con respecto a los acuerdos
de paz es, por el momento, lo que mejor define a los candidatos con más
posibilidades; seis, según un sondeo reciente de la revista Semana.
Esa lista incluiría, del lado de los críticos
frontales del proceso, al uribista Iván Duque y la conservadora Marta Lucía
Ramírez, con el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras en una posición más
ambigua.
Mientras que del lado de los candidatos más
favorables al acuerdo estarían su negociador principal, Humberto de la Calle,
el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y el exgobernandor de Antioquía, Sergio
Fajardo, quien por el momento encabeza los sondeos.
Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer.
Y posibles alianzas -entre estos candidatos o con otras de las figuras en
contienda, como el exprocurador ultraconservador Alejandro Ordóñez- seguramente
irán despejando todavía más al panorama.
Y, en la medida que eso pase, otros temas como la economía
y la corrupción también irán ganando importancia.
Julio: México
Las elecciones mexicanas, que se disputarán el 1 de
julio, tampoco tienen un claro favorito, aunque por el momento el izquierdista
Andrés Manuel López Obrador marcha por delante en casi todos los sondeos.
López Obrador ya estuvo bastante cerca de llegar a
Los Pinos en dos ocasiones: en 2006 Felipe Calderón lo derrotó oficialmente con
una diferencia de nada más 0,56%, y en 2012 también llegó segundo por detrás de
Enrique Peña Nieto.
Pero en estos comicios AMLO -como se conoce
popularmente al ex jefe de gobierno de Ciudad de México- ya no cuenta con el
apoyo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), sino que es el candidato
de una coalición liderada por su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).
Y su principal rival podría no terminar siendo el
oficialista José Antonio Meade, del gobernante Partido Revolucionario
Institucional (PRI), sino Ricardo Anaya, el candidato del Frente por México, la
insólita coalición integrada por el conservador PAN y el izquierdista PRD.
Si bien ha sido presentado como un
"outsider", por no ser militante del PRI, Meade tiene en su contra la
bajísima popularidad del gobierno de Peña Nieto, en el que desempeñó las
funciones de secretario de Hacienda, Desarrollo Social y Relaciones Exteriores.
Aunque a su favor también tiene los recursos y
maquinaria del PRI, el partido que, de una forma u otra, ha ganado todas las
elecciones presidenciales celebradas en México desde 1929 a la fecha, con nada
más dos excepciones: Vicente Fox en 2000 y Felipe Calderón en 2006.
Por su parte, la esperanza de Anaya -quien nada más
tendrá 39 años para la fecha de los comicios- es lograr capitalizar la voluntad
de cambio que parece primar en un sector importante del electorado mexicano por
encima de López Obrador.
Y a su favor tendrá el apoyo de importantes sectores
empresariales así como los temores que despierta AMLO, al que sus contrincantes
a menudo tratan de presentar como un potencial "Chávez mexicano".
Octubre:
Brasil
La primera vuelta de las elecciones generales de
Brasil tendrá lugar el 7 de octubre y, la más que probable segunda vuelta se
celebrará el día 28 de ese mismo mes.
Pero la primera gran decisión de esos comicios
tendrá lugar a inicios de año y no correrá por cuenta de los votantes
brasileños, sino de la justicia local.
Efectivamente, el resultado de la apelación del ex
presidente Luiz Inácio Lula da Silva en contra de su condena por corrupción
determinará si el hombre que por el momento encabeza todos los sondeos puede
participar en los comicios o no.
Y unas elecciones brasileñas con Lula como candidato
serían radicalmente diferentes a unas elecciones sin él.
De hecho, un regreso del golpeado Partido de los
Trabajadores (PT) al poder luego de tantos señalamientos de corrupción parece
impensable si no es con el popular exmandatario como candidato.
Y su presencia en la boleta también podría terminar
facilitando la creación de coaliciones de derecha, en un panorama electoral
hasta el momento caracterizado por la fragmentación.
El descontento de los brasileños con sus políticos
de todas las tendencias, sin embargo, parece haber allanado el camino para la
irrupción de nuevas personalidades.
Después de todo, las acusaciones de corrupción no
son patrimonio del PT y afectan también a la mayoría de los parlamentarios que
apoyaron la destitución de Dilma Rousseff, así como al presidente Michel Temer.
¿Diciembre:
Venezuela?
Venezuela es, en más de un sentido, la gran
incógnita de este calendario electoral.
El presidente Nicolás Maduro aseguró que el país
celebrará elecciones presidenciales en 2018, "como manda nuestra
constitución".
Pero la fecha de los comicios todavía no se ha
anunciado y no hay garantías de que el Consejo Nacional Electoral vaya a
esperar hasta el mes de diciembre, como manda la tradición.
Por diversas razones, el calendario electoral
venezolano ha sufrido numerosos cambios en los últimos años: el propio Maduro
fue electo en unos comicios celebrados en abril (de 2013).
En ese momento el país todavía procesaba la muerte
de Hugo Chávez y las elecciones buscaban darle mayor legitimidad al hombre que
Chávez había elegido como su sucesor.
Mientras que el mal momento que atraviesa la
dividida oposición venezolana podría hacer que el mandatario opte por adelantar
la elección una vez más.
Las incógnitas, sin embargo, no se limitan a las
fechas.
La polémica Asamblea Nacional Constituyente
determinó hace poco que los partidos que no hubieran participado en las
recientes elecciones municipales no podrán participar en la contienda por la
presidencia.
Y, por el momento, varios fallos judiciales también
impiden la potencial candidatura de varias importantes figuras de la oposición,
lo que dificulta la identificación de posibles candidaturas.
Mientras que a Maduro también le han empezado a
salir posibles contrincantes desde el mismo chavismo, como el expresidente de
PDVSA Rafael Ramírez.
Además, por si eso fuera poco, las dudas acerca de
la imparcialidad y confiabilidad de las autoridades electorales -destacadas por
la Unión Europea en noviembre pasado, en el momento de imponer sanciones a
Venezuela- persisten.
Aunque parece poco probable que la oposición -que
estuvo durante mucho tiempo tratando de forzar la realización de un referendo
revocatorio en contra de Maduro- vaya a renunciar a la posibilidad de medirse
con él en las urnas a pesar de lo difícil de su situación.
Y después de años de protestas callejeras y una
brutal crisis económica, todo indica que este año los venezolanos finalmente
tendrán una nueva oportunidad para decidir si continuar con la Revolución
Bolivariana o pasar página, casi 20 años después.

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