lunes, 29 de enero de 2018

Nueva geografía económica para América Latina: los ecosistemas de innovación y emprendimiento – Estrategia y Negocios

Fuente Web

Hablamos con el doctor Guillermo Cardoza, profesor de INCAE Business School, quien apunta al caso de Boston, como modelo de un sistema urbano de innovación y emprendimiento, del que nuestra región puede aprender, y del que extraer lecciones.

La clave del ejemplar proceso de industrialización a través de la innovación en Boston reside en la ‘triple hélice’: la estrecha colaboración entre academia, gobierno e industria privada.

Al finalizar el boom de las materias primas, los países de América Latina han experimentado fuertes reducciones en sus exportaciones y enfrentan el desafío de redefinir sus estrategias de crecimiento.

¿Qué reflexión le merece esta situación?

Durante el ciclo de precios altos varios países de la región experimentaron un rápido crecimiento del empleo y reducciones significativas de las tasas de pobreza. Son logros muy importantes que es necesario reconocer. Sin embargo, el fin del auge de las materias primas, asociado principalmente a la caída de la demanda de China, coloca de nuevo a los países latinoamericanos exportadores de commodities y bienes de escasa transformación en una situación de vulnerabilidad.

Si bien los gobiernos tienen que reaccionar con medidas de corto plazo, la única manera de escapar a este modelo de inserción internacional empobrecedor, y de alto riesgo, como lo demuestra la situación actual, es implementando estrategias de mediano y largo plazo centradas en la adopción de un nuevo patrón de crecimiento basado en industrias de mayor valor agregado. Estamos hablando de la creación de empresas de base tecnológica que generan empleos de calidad, es decir de alta calificación y alta remuneración. El reto consiste en crear un circulo virtuoso sustentado en la inversión productiva en empresas de alto valor agregado, el aumento de los salarios y consecuentemente, mayores tasas de ahorro interno. Este cambio solo será posible si contamos con instituciones que ofrezcan educación de alta calidad y sistemas nacionales y regionales de innovación y emprendimiento que fomenten una estrecha colaboración entre la academia, el gobierno y las empresas.

En qué nivel de desarrollo se encuentran los sistemas de innovación de los países de la región?

Es variable dependiendo de cada país. Si bien se aprecia aún desarticulación entre los principales actores de los sistemas y los marcos institucionales y las políticas de apoyo son aún incipientes, se observan avances considerables en varios países, especialmente en los ecosistemas de emprendimiento de ciudades como Santiago, Bogotá y Medellín, Sao Paulo, Buenos Aires y Monterrey.

En general, se trata de iniciativas orientadas a acelerar la creación y el lanzamiento de nuevas empresas. En algunos casos como Startup Chile, Startup Brazil y Ruta N en Medellín reciben fondos públicos y ofrecen financiación, infraestructura, asesoría legal y formación para que los emprendedores puedan desarrollar y lanzar sus empresas. Otros casos destacados en la región son Startup Buenos Aires (SUBA) y Startup Studio Monterrey.

Es un buen momento para impulsar estas iniciativas de emprendimiento en la región. La disponibilidad de capital humano de alta calidad, de fondos públicos y privados en estas ciudades latinoamericanas, combinado con los altos costos de recursos humanos y de costo de vida en los países desarrollados, particularmente en sitios como Silicon Valley y Boston, hacen cada vez más muy atractivo el desarrollo de los emprendimientos en estos ecosistemas urbanos de América Latina.

¿Puede ofrecernos un ejemplo de cómo se crean y funcionan los sistemas regionales y urbanos de innovación y emprendimiento?

Le puedo hablar con más detalle de los ecosistemas de Boston los cuales conozco mejor pues al menos tres veces al año llevamos a los participantes del Executive MBA y el Senior Executive Program de INCAE Business School a visitar empresas y hablar con los empresarios y académicos expertos en el tema.

Actualmente la zona metropolitana de Boston es la sexta región económica en importancia dentro de los Estados Unidos, la número 12 en el mundo y una de las regiones que más atrae inversiones per cápita a nivel global. A finales de la década de los 90, el ecosistema de innovación de Massachusetts tenía como epicentro la famosa Ruta 128 que se extendía desde Kendall Square (alrededor del MIT) hasta el sur de New Hampshire y Maine. En la actualidad, Massachusetts ostenta el porcentaje más alto de personas con titulo universitario de los Estados Unidos, tiene una de las tasas de inversión per cápita más altas en I+D, se sitúa en segundo lugar en registro de patentes y ocupa el puesto número uno en capital de riesgo como porcentaje del producto estadal bruto. Es una región apasionante para entender los nuevos modelos de industrialización y emprendimiento y derivar lecciones para los países emergentes.

En particular, la zona metropolitana de Boston se ha convertido en un exitoso centro global de servicios financieros e innovación tecnológica. De manera creciente la economía metropolitana se soporta en clústers de industrias basados en el conocimiento y las tecnologías de información. Como resultado de esta dinámica de desarrollo industrial se ha establecido un importante número de empresas de seguros y servicios financieros, hardware y software, robótica, nanotecnología, servicios de salud, equipos médicos, biotecnología, fibra óptica e industrias de nuevos materiales y energías limpias.

Uno de los clúster más exitosos establecido en Boston es el constituido por empresas de biotecnología y ciencias de la salud. Este clúster cuenta con más de 75,000 científicos, ingenieros y personal de apoyo a la investigación trabajando en proyectos de biotecnología, farmacia y ensayos clínicos. Entre las farmacéuticas más destacadas de este clúster encontramos: Biogen, Genzyme, Astrazeneca, Novartis y Baxter. El dinamismo del sector se soporta sobre una sólida base de talentos, acceso a prestigiosas universidades, centros de investigación, distritos de innovación, facilidades de investigación en hospitales y a una amplia red de recursos públicos y privados para el financiamiento de emprendimientos de riesgo en biotecnología.

Lea el resto del informe aquí.

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