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| Fuente: Getty Images |
Cuando las empresas
se organizan y orientan integralmente hacia los intereses de Ventas
no necesitan “vendedores”, al menos no en la lógica que se
reconoce comúnmente. Cuando la orientación es hacia las Ventas Toda
la Empresa Vende.
La función de
Ventas es la actividad medular de toda dinámica de Negocio, no
existe otra que tenga más preponderancia que ésta, por lo tanto es
lógico suponer que toda Empresa se enfoque totalmente en ellas.
Sin embargo esto
raramente es así, al punto que lo pertinente y lógico constituye la
excepción y no la norma.
Las Empresas pierden
temprano y con facilidad el enfoque sistémico hacia las Ventas. En
muchos casos por defectos de gestión y en otros precisamente como
producto del éxito obtenido.
Cualquiera que fuese
la causa, toda pérdida de enfoque hacia las Ventas tiene un
denominador común: la orientación de las Empresas hacia las
tareas de la Burocracia.
Las organizaciones
empresariales fundamentan su existencia en un NEGOCIO, es decir una
actividad que les genera utilidad, interés o provecho.
El término Negocio,
proviene del vocablo latín “negotium” y etimológicamente alude
a tareas que no corresponden al “ocio”: nec (no) otium (ocio).
Las tareas que
fundamentan el Negocio son las de Producción y Ventas. Por medio
de lo que produce y vende, la Organización “hace” Negocio, solo
así alcanza cierto tipo de “utilidad, interés o provecho”. Y
dado que por lógica no se produce algo que no pueda venderse, son
las Ventas las que finalmente perfeccionan el Negocio.
Sin Ventas no hay
Negocio, y sin Negocio no hay Empresa.
Son “actividades
burocráticas” todas las que se desarrollan en la Organización con
el propósito de apoyar las tareas del Negocio. Típicamente las
siguientes: administración, finanzas, contabilidad, gestión de
personal, mercadeo, compras, logística, investigación y desarrollo,
publicidad, etc. Todas ellas son tareas de apoyo para los esfuerzos
de Producir y Vender, ninguna genera Negocio en sí misma, son
Centros de Costos que solo justifican su existencia en el hecho de
“servir” a las primeras.
Si no se vende
aquello que se produce, de poco sirve que estas tareas de apoyo estén
bien establecidas o funcionen perfectamente. Ninguna empresa
sobrevive en el Mercado por tener una excelente contabilidad o
marketing si no contribuyen al simple hecho de Vender.
Cuando las
“actividades burocráticas” se convierten en el objetivo de la
gestión, se pierde el sentido fundamental de hacer Negocio, se
afecta la competitividad y finalmente la posición en el Mercado.
Y esto sucede con
frecuencia, tanto porque existan serios defectos de gobierno o porque
la Empresa se encuentre tan “bien” o sea “tan grande” que el
acto simple de enfocarse en las Ventas genere poca sensibilidad.
Importa poco si una
Empresa da mucho énfasis a la tarea de sus Vendedores, bien sea en
el hecho de seleccionarlos, capacitarlos o “privilegiarlos” entre
las prioridades gerenciales. El solo hecho que se conciba la
existencia de “Vendedores” genera una “realidad dual” que
admite una “separación” entre teóricos responsables de Ventas y
los demás.
En la Empresa
TODO y TODOS Venden, éste es el único acercamiento de gestión
coherente con el Negocio.
La infraestructura
vende, el logotipo, la atención de las llamadas telefónicas, el
presidente de la empresa, el contador, la secretaria y el mensajero.
TODOS venden desde el lugar y la tarea que desempeñan. TODO debe
estar diseñado para Vender, porque ésta es la única forma de
perfeccionar la “utilidad, interés o provecho”.
Y este enfoque debe
mantenerse SIEMPRE: cuando las cosas van bien y cuando las cosas van
mal.
¿Qué puede hacer
el mejor de los vendedores o el equipo de ventas cuando se encuentran
efectivamente “separados” de los demás en el enfoque hacia la
tarea fundamental? Todo éxito se vuelve frágil y parcial, todo
esfuerzo penoso y de baja relación entre los costos y el beneficio.
En tanto que si toda
la Empresa vende, la tarea del Vendedor o el equipo constituye un
“output” natural del Sistema, el desenlace de un proceso
virtuoso.
Los “objetivos de
ventas” no pueden asociarse exclusivamente con los Vendedores, en
realidad son las premisas de sobrevivencia y salud del Negocio, y por
ende de la Organización. Es un despropósito el hecho de “esperar
expectante” la tarea de los Vendedores para calificar el estado de
la Empresa, y es un acto absurdo culparlos por los problemas cuando
los objetivos de ventas no se alcanzan.
Hay pocas cosas más
ciertas que la siguiente afirmación: “cuando los problemas de
Ventas entran por la puerta, todo lo demás sale por la ventana”.
Nada opera para bien cuando las Ventas no son adecuadas, pero de esto
no son responsables los Vendedores, puesto que si ellos “fallan”
en el cometido es como producto de que la Organización fracasó
primero.
No existen “malos
vendedores” en organizaciones orientadas integralmente a las
ventas. Las empresas que venden desde el primero hasta el último de
sus elementos y recursos trabajan en Homeostasis, un estado donde el
conjunto de fenómenos se autorregula y conduce al mantenimiento de
una relativa constancia en su composición y propiedades. Un vendedor
“malo” no tiene cabida en un sistema de ventas virtuoso, y por lo
tanto “no existe”.
En términos de
Ventas, “todos son uno” en la Empresa, no existe la “dualidad”
que afecta el trabajo de muchos vendedores. Y por ello mismo tampoco
existe EL VENDEDOR, o ése hombre cuyas “cualidades” le presentan
como la estrella que alumbra el firmamento. Desde el momento que un
Negocio es un Sistema, las ventas mismas son sistémicas, y si son
sistémicas entonces no son producto del esfuerzo específico de
nadie.
La “unidad” de
propósitos en la Empresa no es un estado que debe alcanzarse, es una
particularidad natural del hecho mismo de hacer Negocio. No se trata
que las Empresas lleguen al estado de “unidad” que garantiza
orientación y enfoque hacia las Ventas, las empresas SON una
“unidad” (valga la redundancia) desde el momento que asumen la
gestión del Negocio. Solo es preciso RECONOCER ése hecho que existe
desde siempre.
El Presidente de la
empresa, el Gerente General, el contador y el mensajero deben
RECONOCER que su existencia en la Empresa solo se justifica a partir
del concreto aporte (y soporte) que den a las tareas de Ventas. Así
mismo el jefe de producción, encargado de laboratorio, responsable
de compras, el chofer del camión de repartos y quien hace la
limpieza. Mientras todos RECONOZCAN que están allá para realizar
una tarea que contribuye a las Ventas y perfecciona el Negocio, se
generan los beneficios de los que eventualmente podrán ser
acreedores.
Todas las personas
que forman parte de una Empresa también venden sus servicios y hacen
Negocio, y si éste no contribuye efectivamente al Negocio mayor,
tampoco se alcanza beneficio. Bajo esta lógica funciona el circuito
virtuoso de los negocios y el sustento de las organizaciones que
mueven el mundo.
Es por otra parte
necesario que los Vendedores dejen de ser ése fetiche que explica
todo lo que está bien o mal en el Negocio, ésa figura enaltecida y
vilipendiada por igual, tanto por intelectuales como por la cultura
popular que lo ha convertido en personaje enigmático y casi un actor
de cine.
No es sencillo que
las organizaciones concluyan por RECONOCER ésa “unidad” que son
en sus propósitos. Muchas confusiones se han interpuesto en el
entendimiento de éste hecho simple y natural:
- La confusión
respecto a lo que significa Negocio y su diferencia con lo que es una
Empresa.
- La confusión
respecto a las Ventas y todo el “tema comercial”.
- La falta de
comprensión respecto a que el Marketing es una función de apoyo a
las Ventas (es decir una tarea burocrática) y no una destinada a
gobernar las Ventas.
- La poca
comprensión del hecho que es la Estrategia quién en realidad
gobierna el Negocio y por ende las Ventas.
- La propia
confusión respecto a lo que significa realmente Estrategia.
- Etc.
Una Empresa
orientada a las Ventas no necesita Vendedores, una Empresa orientada
a las Ventas está compuesta de colaboradores que Venden desde donde
están y por medio de lo que hacen.

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