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| Foto: Colprensa |
Hace alrededor de un mes, el presidente Iván Duque, acompañado por un
grupo de emprendedores colombianos, hizo un recorrido por Silicon Valley y se
entrevistó con las cabezas de algunas de las empresas de tecnología más
importantes del mundo, Apple, Cisco, Google, Microsoft y Amazon, entre otras.
El viaje buscaba darle impulso a una de las estrategias a las que el
mandatario le ha dado mayor importancia en su gobierno, el fomento de la
llamada economía naranja, un sector que integra a industrias relacionadas con
la creatividad, el arte, la innovación y la tecnología.
Más allá de los encuentros de alto nivel que se dieron en la gira, la
pregunta que quedó flotando en el ambiente es qué tan viable es que un país
como Colombia, que no se ha caracterizado por estar a la vanguardia ni en
materia de tecnología ni de industrias creativas, pueda convertir a este sector
en uno de los motores de su economía.
La economía naranja ha sido una de las obsesiones del presidente Duque
durante su carrera política. En 2013, escribió junto con Felipe Buitrago, para
el Banco Interamericano de Desarrollo, el libro ‘La economía naranja, una
oportunidad infinita’, en el que se afirma que los contenidos digitales,
incluidas la música, las películas, los videojuegos y las aplicaciones hacen
parte de una nueva revolución industrial que ya está viviendo el mundo.
Según los dos autores, Latinoamérica y el Caribe tienen un mercado
potencial de casi 600 millones de personas que vienen experimentando el mayor
crecimiento de riqueza de su historia y que consumen cada vez más contenidos
que en vez de esperar a que otros los produzcan deberían ser elaborados por los
mismos autores y las mismas industrias culturales del continente.
En 2017, con base en estas mismas ideas, el entonces senador Iván Duque
promovió la expedición de la Ley Naranja, que contemplaba la creación de
proyectos de infraestructura orientados al estímulo de las industrias creativas
(como el nuevo Bronx en Bogotá), líneas de crédito especial para impulsar la
construcción de infraestructura creativa y cultural en los entes territoriales
e incentivos para los patrocinadores de proyectos culturales, entre otros.
Haga click en este enlace para leer el resto del informe.

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