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| Foto: El Telégrafo |
Usuarias del
Crédito de Desarrollo Humano aprenden en el programa Escuela de Inclusión
Económica del MIES, antes de recibir el dinero para instalar sus negocios.
Mayra
Acosta, habitante del barrio Flor de Bastión de Guayaquil, es una madre soltera
que a diario lava y plancha ropa ajena para mantener a sus tres hijos. Su sueño
es tener su propio negocio a través del Crédito de Desarrollo Humano (CDH),
pero primero debe capacitarse.
Haga click en este enlace para leer el resto del informe.

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